El tema de la obsesión en los cuentos

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Jon Bilbao

El post de hoy será acerca del tema de la obsesión en los cuentos, en concreto analizaremos «Los espías» de Jon Bilbao. Éste pertenece a la obra Bajo el influjo del cometa, último libro de relatos de este autor. Esta formado por ocho cuentos que ahondan en la psicología de sus personajes en escenarios cotidianos, haciendo sembrar la incertidumbre en la mente del lector, pues logra sacar a la luz el lado oscuro de todo ser humano cuando suceden pequeños cambios que alteran su normalidad y rutina.

El relato plantea una situación cotidiana, un matrimonio que descubre una costumbre algo inusual pero nada alarmante en sus nuevos vecinos: cada noche, excepto los domingos, leen la Biblia en familia, formando un círculo. Esta costumbre es la primera que llama la atención de la protagonista del relato, de la que desconocemos su nombre pero conforme avancemos, sabremos que, junto con su marido, lleva una vida infeliz y sentimentalmente muerta, lo que le mueve a despertar la curiosidad de su esposo sobre los nuevos inquilinos que iban a hospedarse ese verano en el vecindario. Desde este momento, comenzarán una vigilancia exagerada, llegando incluso a cambiar su rutina y dependiendo por completo de las decisiones de los nuevos habitantes.

Los personajes de este relato pueden llegar a despertar simpatías en el lector e incluso una empatía palpable, pero pronto descubriremos en ellos cualidades que nos hacen sentir repulsión e incluso vergüenza, pero que sorprendentemente hemos descubierto alguna vez en nosotros mismos, ¿quién no ha sentido nunca curiosidad por un nuevo vecino o por qué estará haciendo en un determinado momento? Sin embargo, la obsesión de los protagonistas avanza tan rápido y sobre todo a límites tan deshonestos que pronto dejamos de sentirnos identificados con ellos. No obstante, el matrimonio espía son un reflejo algo distorsionado de nosotros mismos;  sus debilidades también se muestran con una agudeza sutil y profunda. Pues, en mi opinión, llegan a esta situación por su rutinaria vida y su aburrido matrimonio.

A continuación responderé a una serie de preguntas y formularé alguna más según deducciones por los datos que nos ofrece el relato o bien por invención:

  1. ¿Cómo son “los espías” del relato, qué tipo de personas son, qué vida llevan, qué relación mantienen?

Se trata de un matrimonio sin hijos, sin aficiones, con una vida sedentaria, aburrida y que lleva su relación sentimental de manera parecida a su vida. Tanto es así, que algo tan insignificante como el hecho de que su vecina alquile la casa en verano a un matrimonio con dos hijos que no lo ha hecho en ninguna ocasión anterior, hace que hasta sus propias costumbres cambien, y su vida gire en torno a ellos, llegando a instalar un “centro de espionaje” en dos lugares diferentes de la casa.

      2. ¿Qué les mueve a su “espionaje”?

En mi opinión, el motivo es su forma de vida, comentada en la pregunta anterior. Pero, sin duda, esta nueva misión es motivada por la mujer del matrimonio, pues fue quién avisó a su marido de esta “extraña” costumbre diaria de sus vecinos, y él, sin interés, asiente cuando su mujer le propone espiarlos mañana. No obstante, pronto el hombre, se meterá de lleno en esta “interesante” investigación incluso de una manera más peligrosa e indecente que su mujer, hasta el punto de colarse en la vivienda de los vecinos o perseguir a la niña del matrimonio.

“Podemos verlos mañana, sugirió la mujer cuando volvió al salón. Cenan temprano y después se reúnen para leer. Él asintió sin interés. El postre permanecía sin terminar en un plato sobre su regazo.”

     3. ¿Por qué razón se hallan tan fascinados por sus vecinos?

El hecho de que ocurra algo diferente en sus vidas, como que vengan unos nuevos inquilinos al vecindario, les perturba y les lleva a obsesionarse con ellos. El motivo, que para mí no es más que una excusa, es que se reúnan al atardecer a leer todos juntos la Biblia, y que los niños, con dieciséis años escuchen con atención las palabras de su padre. En mi opinión, lo que realmente les lleva a esta situación es observar una escena que ellos jamás han vivido, y el hecho de ver una complicidad y gestos de cariño en aquel matrimonio, era realmente lo que les trastornaba, pues en su matrimonio no quedaba ni un resquicio de eso. Bajo mi punto de vista, la obsesión comienza porque quieren sentirse también parte de esa familia, y necesitan encontrar el punto débil de este matrimonio, para reconfortarse así, y comprender que no son los únicos que tienen una existencia  aburrida y vacía.

“En un par de ocasiones los hijos rieron, divertidos por algo que decía el texto, mientras el matrimonio, más comedido, intercambiaba una sonrisa antes de que él prosiguiera.”

“Más tarde, en la cama, el hombre y la mujer hablaron de lo que habían visto. Se preguntaron quiénes serían aquellas personas. Bromearon acerca de su poco habitual costumbre y, cada vez más interesados, acordaron averiguar más sobre ellos. Después se durmieron abrazados. Hacía tiempo que esto no sucedía.”

No debemos dejar pasar este dato. El único tema de conversación se centra en esta investigación, llegan a bromear y reírse ello, creando una agradable atmósfera entre ellos, algo que no sucedía normalmente, como vemos al principio del relato. Es decir, lo único que tienen en común ahora el matrimonio, lo que le hace bromear, divertirse, charlar e incluso dormir abrazados no tiene que ver con ellos, ni con su vida, sino que para que esto suceda, han tenido que espiar a unos desconocidos.

4. ¿Cómo cambian sus existencias desde la llegada de esta familia al barrio?

Comienzan una rutina dedicada por y para vigilar a los vecinos, aunque pronto entablan una “amistad” con ellos, por supuesto propiciada por el hombre espiador, que se acerca al desconocido presentándose e invitándole a tomar una copa esa misma noche. Estas salidas comenzaron a ser frecuentes, viéndose casi a diario, aún así, el nuevo matrimonio nunca les habló de su interés por la religión ni tampoco el matrimonio espía les reveló que eran conscientes de esta costumbre y que gracias a ella conseguían tener algo qué hacer.

“Había un momento de la semana en el que, en especial, se sentían excluidos de la vida de sus vecinos: los domingos por la mañana, cuando estos iban a misa. En tales ocasiones el hombre y la mujer se quedaban hasta tarde en la cama y mataban el tiempo como buenamente podían.”

5. ¿Hasta qué niveles son capaces de llegar en su obsesión?

La primera vez que este interés llega a ser preocupante en el matrimonio ocurre cuando el marido decide que tiene que espiarlos más cerca, y movido por una fuerza incontrolable, llega incluso a colarse en el jardín del matrimonio. Sin embargo, es visto por el pequeño varón de la familia, que se encontraba en el salón. La mujer del espía, asustada, decide intervenir para despistar a la familia, provocando esta escena nerviosismo en el lector, pues no se revela dónde se encuentra escondido el hombre hasta el final del día. Éste llegó cuando anocheció, explicándole a su mujer que había estado escondido en la antigua caseta del perro de la propietaria de la casa, olvidando que era alérgico al pelo de perro y  sintiendo pronto las consecuencias. Sorprendentemente, la mujer no reacciona ante esta situación, ni siquiera al ver el lamentable aspecto de su marido, como esperaría el lector. No vemos ninguna muestra de arrepentimiento en estos personajes, ni siquiera llegan a plantearse que el espionaje se les está yendo de las manos, al contrario, el hombre del matrimonio felicita a su mujer por el trabajo hecho al despistar al matrimonio.

“Lo has hecho bien cuando has salido a hablar con ellos para distraerlos. Si no, seguro que me habrían encontrado. […] Ha estado muy bien. Como si hubieras nacido para ello.”

Otro hecho que evidencia que la vigilancia a los vecinos empezaba a ser obsesiva es que el hombre “detective” llega a plantearse comprar una Biblia a imitación de sus vecinos, aunque pronto desechó la idea.

“Un día, mientras curioseaba en una librería, el hombre se encontró por casualidad frente a un estante repleto de Biblias. Tomó una con la vaga intención de comprarla. El finísimo papel y el modo como se arrugaba cuando intentaba pasar las páginas le desagradaron de inmediato.”

Llegaron incluso a comprarse unos prismáticos para poder espiarlos mejor. Pero, sin duda, su trastorno obsesivo es completamente evidente cuando el hombre del matrimonio espía llega a seguir a la hija de los vecinos, en un supermercado, e incluso en las salidas de la chica con sus amigas, espiando las relaciones sexuales de ésta.

“Tras asistir a distancia a la sesión de lecturas de la Biblia, el hombre dijo que le apetecía salir a estirar las piernas. La mujer respondió que prefería quedarse, y él se alegró. El hombre recorrió el paseo que bordeaba la playa. Sabía qué zona les gustaba a la chica y sus amigos. Identificó el grupo y tomó asiento en un banco.”

6. ¿Qué esperan obtener a cambio de este constante “espionaje”? 

En ningún momento del relato aparece explícito el motivo de esta obsesión, pero en mi opinión, creo que vieron en estos vecinos una vía de escape para salir de su aburrida rutina, buscaban ser apreciados por ellos, formar parte de la unidad familiar y en mi opinión, encontrar algún fallo en esa familia tan estructurada, para sentirse reconfortados con su aburrida vida.

7. ¿Por qué crees que huyen, finalmente, los vecinos?

Creo que comienzan a sospechar de la obsesión del matrimonio, pues la hija llega a ver al vecino en el supermercado y aquella noche de verano, el pequeño de la familia ha tomado la misma costumbre que el matrimonio, lo que no creo que sea casualidad.

“La lluvia caía recta, como plomo líquido. La casa de los vecinos estaba a oscuras, pero en la ventana del salón vislumbró una silueta. Permanecía inmóvil y parecía escudriñar la calle, la casa de enfrente, la del hombre y la mujer.”

8. El final del relato es abierto, pero, ¿qué desenlace imaginas para esta pareja de obsesionados?

Se muestran totalmente convencidos de que tienen datos suficientes como para encontrar al matrimonio que ha huido, por lo que creo que llevarán a cabo su investigación con éxito, encontrando a la familia. Se instalarán cerca de ellos en la misma ciudad con cualquier excusa, pues tampoco les ataba nada a su residencia anterior, y continuarían vigilándoles llegando a situaciones límite, como hacían en el verano en el que se nos narra el relato. Finalmente, el matrimonio terminaría denunciándoles y romperían su amistad. Los espías acabarían dejando esta obsesiva costumbre y volverían a su indiferente vida.

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Bibliografía: http://www.saltodepagina.com/critica/bajo_el_influjo_del_cometa-25/

http://lamedicinadetongoy.blogspot.com.es/2013/05/bajo-el-influjo-del-cometa-de-jon-bilbao.html

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